Breve historia del Real Convento de Predicadores

El rey Jaime I, el 11 de abril de 1239 concedió a los Dominicos un lugar para que edificasen su convento (actualmente conocido popularmente como Capitanía General). De la época de San Vicente Ferrer (1350-1419) subsiste el espléndido Claustro mayor, de estilo gótico, y la Sala Capitular, en la que él mismo tomó el hábito dominicano el 5 de febrero de 1367. Y un poco anterior a San Luis Bertrán (1526-1581) es el también hermoso refectorio (hoy denominado Salón del Trono).

Los dominicos institucionalmente abandonaron la ciudad por la exclaustración de 1835, y su presencia fue instalada por los Padres de la Provincia del Santísimo Rosario de Filipinas en 1891, viviendo en la calle Las Barcas, donde tuvieron un pequeño establecimiento educativo, y en la cercana Capellanía de las dominicas del monasterio de Santa Catalina de Siena. El 12 de octubre de 1916 se trasladaron al edificio -aún sin terminar- de reminiscencias neogóticas, adosado a la iglesia que se estaba construyendo, en la calle Cirilo Amorós nº 54. En 1936 Convento e Iglesia fueron saqueados y expoliados.

El 19 de abril de 1971, festividad de San Vicente Ferrer, el Padre Provincial bendijo el real edificio que, en seis plantas, además de la residencia de los religiosos, alberga diversas instituciones vinculadas a los frailes. A partir del 24 de septiembre de 2010 fue también la Comunidad del Estudiantado (de filósofos y teólogos) Interprovincial de la Junta Ibérica de Provincias, y actualmente es el Estudiantado de la Provincia de Hispania.