El pasado jueves día 24 de mayo celebramos en la Basílica San Vicente Ferrer una Eucaristía solemne, haciendo memoria de la Traslación de las reliquias de Nuestro Padre Santo Domingo de Guzmán. Dicha celebración fue presidida, como es tradición entre nosotros, por un fraile franciscano, y contamos con la participación de algunos miembros de la familia dominicana. El fraile franciscano que nos predicó este año nos animaba a que nuestra predicación de la Palabra sea fruto de una intensa contemplación para poder dar un mensaje de aliento a esta sociedad.

Entre los franciscanos y los dominicos, en los lugares donde es posible, el día de San Francisco vamos los dominicos a su comunidad a predicar. Y el día de Santo Domingo vienen ellos a nuestra comunidad, compartiendo después de la Eucaristía una comida fraterna. Es una bonita tradición que hay que conservar.